El e-learning es un modelo de formación que emplea medios electrónicos para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje. El proceso de mediación tecnológica permite que los aprendizajes tengan lugar a distancia. Esa mediación, junto con la ausencia de presencialidad, hace del e-learning un modelo que forma parte del marco más general de la educación a distancia.

Como cualquier modelo de formación, el e-learning plantea soluciones que afectan a diversos niveles organizativos, como son los procesos de comunicación, la gestión de tareas, la distribución de tiempos y espacios para la interacción didáctica o la secuencia de estrategias y contenidos pedagógicos. Las situaciones de enseñanza a distancia a través de medios electrónicos pueden tener lugar en contextos macro o micro, con lo que serán necesarias adaptaciones en los planteamientos previos con el fin de garantizar la calidad de la formación en distintas circunstancias. En la práctica, las propuestas el e-learning responden a diversas premisas y dan lugar a múltiples concreciones en función de contextos y niveles de aplicación organizativa, en lo que TIFFIN y RAJASINGHAM (1997 [1995], En busca de la clase virtual: La educación en la sociedad de la información, Barcelona, Paidós) denominaban niveles fractales.

Ahora bien, este es planteamiento, que está presente en la mayoría de diseños formativos en e-learning, no introduce ningún avance en relación a las lógicas organizativas basadas en procesos industriales. En una lógica informacional, hay una cuestión que no es posible responder desde un posicionamiento de diseño vertical –entendido como aquel que primero analiza las circunstancias objetivas y el contexto de la intervención, luego considera las necesidades del cliente y, a continuación, elabora un recorrido secuenciado para responder a esas necesidades–, y es aquella relacionada con los contextos cambiantes y las necesidades de formación no escrutables. La mayoría de cursos de educación a distancia con modelos de e-learning se dirigen a públicos concretos, cuyas necesidades de formación han sido previamente estimadas e, incluso, en contexto altamente estructurados, han podido ser medidas y cuantificadas de forma operativa. En esas circunstancias, se entiende que el curso será capaz de responder a las necesidades de formación del participante. Sin embargo, la metodología y la secuencia de contenidos, actividades, y procesos de evaluación chirría cuando el cliente demanda diversos enfoques para responder a objetivos formativos heterogeneos. Eso ocurre cuando las demandas de formación se escapan a las tradicionales medidas de estimación de necesidades, lo que es habitual en contextos de desempeño profesional informacionales. En esos casos no es posible definir las competencias profesionales que demanda un determinado perfil empleando sólo los clásicos diseños que sirven de base para la secuencia de la formación.

El método de casos en e-learning
El enfoque de la formación adecuada a necesidades cambiantes tiene una correlación metodológica en el método de casos. Emplear la resolución de casos prácticos como centro de la metodología didáctica en e-learning supone trasladar el eje de actividad de los contenidos a los procesos. La mayoría de ofertas de cursos de e-learning siguen basando su potencial en recursos multimedia trasladados directamente de materiales impresos y filtrados mediante herramientas multimedia para resaltar la navegación y la imagen general. Eso no resuelve la problemática de múltiples perfiles de usuarios que demandan competencias genéricas, enfoques variables aplicables en la estrategia organizativa y planteamientos trasferibles a múltiples contextos más allá de los previstos en los clásicos diseños verticales.

Los casos prácticos y los supuestos de prácticas reales permiten gestionar esta aproximación heterodoxa a los contendidos. Algunas características de la metodología de casos y supuestos aplicada en cursos de e-learning “de nueva generación” son:

# El método de casos trabaja con argumentos basados en situaciones reales que no necesariamente son hechos ciertos. Cuando los argumentos presentados en el caso no son reales se habla de un “supuesto práctico”.

# La metodología de casos no se altera por la certidumbre o no de los argumentos empleados, sino por los vínculos de éstos con la realidad y por su proximidad a situaciones reales que sean reconocibles por sujeto.

# El uso de casos prácticos derivados de situaciones reales es adecuado para profundizar en estrategias y técnicas de intervención que se hayan mostrado exitosas (ejemplo positivo), o bien, que hayan sido fallidas (ejemplo negativo). El objetivo es extraer lecturas prácticas que sean de utilidad para los participantes en el curso y que les motiven a enfrentar situaciones cotidianas.

# Los supuestos prácticos incluyen aspectos directamente derivados de los contenidos del curso que no encuentren anclajes con situaciones reales. A través de ellos pueden plantearse numerosas preguntas críticas y actividades de seguimiento diseñadas por el docente para introducir teorías o técnicas claves. Estos supuestos son los más adecuados para fomentar la discusión crítica en grupo.

E-learning 2.0
El e-learning convencional tiene su ámbito de aplicación natural en el entorno de plataformas de teleformación cerradas. Éstas contienen todas las herramientas necesarias para desarrollar las estrategias previstas en el diseño de la formación a distancia. Cuando el proceso de formación se traslada de un entorno virtual cerrado al espacio abierto de la Web, cuando las prácticas con las herramientas integradas en la metodología parten de la gestión que los participantes hacen de éstas –de su apropiación, de acuerdo con un proceso social basado en el intercambio comunicativo– y cuando la evaluación a la que se someten esas prácticas es fruto del trabajo en grupo, es posible hablar con propiedad de un modelo situado en la órbita de “lo 2.0”. Lo 2.0 puede definirse por analogía con el paradigma abierto, participativo y de construcción social del conocimiento que está detrás de la Web 2.0. Las soluciones educativas en este contexto enlazan con el acento en los procesos frente a la carga de contenidos propia del e-learning convencional.

Todo cambia cuando el e-learning se traslada al espacio abierto de la Web. Las experiencias educativas en el ciberespacio tienden a la apertura, presentan un bajo nivel de estructuración y, en general, cumplen con un modelo educativo constructivista, donde los participantes adquieren aprendizajes practicando e interactuando entre sí y con los docentes. Con la Web 2.0, la red vuelve a sus orígenes, a la sociedad. Por tanto, como en ningún otro momento la educación en entornos virtuales está llamada a basarse en los paradigmas educativos que recurren a la interacción y la práctica grupal como base de sus propuestas didácticas. Frente a la concepción clásica del e-learning de primera generación, el e-learning 2.0 sitúa el centro de interés en la comunidad de aprendizaje y en la capacidad de los sujetos de producir conocimientos fruto de la participación social en un entorno rico en estimulaciones, con altas dosis de interactividad y libertad para producir y recibir contenidos formativos.

En la Sociedad de la Información, los procesos de innovación se basan en la capacidad de reconfigurar los supuestos de partida en la construcción del conocimiento. Ese conocimiento ha pasado de ser estático a dinámico, no es duro sino blando, no está localizado sino que fluye por redes de comunicación y no es solo analógico sino básicamente digital. Trasladar los principios en los que se basa la generación de conocimiento en la Sociedad de la Información a las metodologías de educación a distancia supone asumir previamente que el aprendizaje no procede del diseño de contenidos de enseñanza sino de cómo éstos son empleados por docentes y estudiantes. La mayoría de teorías de e-learning están considerando estos supuestos de partida y el debate se centra ahora en analizar cómo los contenidos de enseñanza –tanto los elaborados por profesionales como los que crean los estudiantes– pueden ser usados como eje de las actividades de aprendizaje más que como paquetes de información desvinculados de la práctica. Esa transición se recoge como en ningún otro enfoque en la aproximación al aprendizaje online del e-learning 2.0.

Núcleos de interés en educación a distancia con artefactos
[A propósito de los contenidos del Curso de Experto Universitario UNED-OCS sobre Educación a distancia y formación virtual]

A modo de introducción a la educación a distancia son componentes básicos una visión de la Sociedad del Conocimiento y los sistemas digitales, las bases conceptuales de la educación a distancia, claves prácticas de la interacción didáctica mediada tecnológicamente, la planificación y diseño de propuestas educativas, la definición de contenidos y elaboración de materiales en educación a distancia y la evaluación y calidad de los aprendizajes en educación a distancia.

En el marco específico de los Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA) son de especial interés los modelos pedagógicos online, una aproximación a las redes de comunicación y organización de la enseñanza en red, la distinción entre espacios virtuales abiertos versus organizados, el diseño de la instrucción en entornos virtuales, propuestas de docencia virtual (tutoría, asesoramiento, moderación e instrucción online), y la dirección de proyectos educativos en entornos virtuales.

En el ámbito social del aprendizaje en la red, destacan las comunidades de aprendizaje en el ciberespacio, cuyos contenidos se desarrollan a través de comunidades de práctica y aprendizaje colaborativo en Internet, y se plasman en el diseño de espacios de formación en el ciberespacio (socialización del conocimiento y prácticas pedagógicas informales) y en formas de gestión del conocimiento en red.
La educación a distancia va más allá del e-learning, puesto que agrupa el conjunto de modelos pedagógicos que descartan la ubicuidad espacio-temporal de los agentes educativos como marco para la intervención. El rasgo en común que comparten los modelos pedagógicos bajo el paraguas de la educación a distancia es de emplear artefactos tecnológicos para hacer posible la mediación pedagógica. De manera que cualquier propuesta de formación en el ámbito del e-learning, la formación virtual o la enseñanza a distancia habrá de considerar las formas de actuar con tales dispositivos en contextos formativos. Ordenadores, reproductores mp3, videoconsolas, simuladores gráficos, reproductores DVD, terminales de telefonía móvil, PDAs, dispositivos wireless, etc. deben ser tan comunes para un experto en formación virtual como los procesos y elementos que contienen, software, aplicaciones, contenidos multimedia, blogs, wikis, folksonomías, Web semántica, el libro electrónico, etc.

A partir de esta propuesta es posible abarcar dos contextos de aplicación principales: el organizativo en el sector empresarial y el educativo en ámbitos formales y no formales

Autor: Danel Domínguez Figardo

http://www.anced.org.pe/carreras profesionales a distancia